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OCT 25

30 años después...


... y es ahora caundo se inaugurá el último tramo de la A8 Autovía del Cantábrico cuando se consigue unir la cornisa cantabrica desde oriente a occidente cambiando definitivamente el modo y tiempo entre los pueblos y ciudades de la misma y acercando lugares lejanos en el espacio acortanado el tiempo de viaje entre los mismos. Hace unos meses, el último día del año pasado se abrio al tráfico el último tramo de la A8 a su paso por Asturias, el tramo más complicado y que producia un embudo en las comunicaciones terrestres por carretera entre Asturias y Cantábria, con aquella apertura se consiguió un gran avance, un avance que terminaba con unas obras que dieron comienzo en la Y asturiana, como se conoce a los tramos Gijón-Aviles-Oviedo que unen estas tres poblaciones y que fueron los primeros en ver la luz dentro de la provincia asturiana, su ejecución así como el del tramo mencionado de La Franca a Unquera y que quiso que la coincidencia diera lugar a esta casualidad, que no puede ser más que curioso y testimonial de que sea la misma empresa de movimiento de tierras la que haya ejecutado con una distancia de casi 40 años los primeros escarceos en la tierra para terminar ahora con la unión de la A8 en la frontera cántabra. Esa empresa formada allá por 1974 por un trió de hermanos que unieron sus dispersas y comerciales compañías para formar lo que hoy en día se conoce como Grupo MOTA, ha sobrevivido siempre de la mano unida de los descendientes de aquellos y no han dejado que crisis, caídas o devaluaciones hayan podido con ella, sin recibir en ninguna ocasión menciones a destacar o ayudas innecesarias pero que siempre serían estimulantes y beneficiosas, grupo MOTA ha logrado mantener una actividad productiva digna de las mayores empresas del país, siempre en su campo, sin buscar alternativas de futuro inciertas y de aspecto glamuroso pero que a la hora de rendir siempre aparecen como fuera de lugar y que han llevado a otros a rendirse antes de tiempo acumulando demasiadas participaciones que no llegan para unir lo que es en el momento lo más propicio y resolutivo.